Este tipo de espacios han sido siempre populares en Gran Bretaña y están tomando fuerza en Europa, América del Norte y Australia. Son jardines para ser disfrutados de noche, desde el crepúsculo y hasta en la oscuridad más profunda.
Se trata de espacios que utilizan plantas de flores o follajes claros, blancos, plateados, amarillo suave, celeste, rosado, que destaquen bajo la luz pálida de la luna o resaltados por iluminación artificial estratégica. Las especies además se eligen por su aroma intenso. Existen muchas flores que se caracterizan por abrirse exclusivamente durante la noche, para favorecer la visita de sus polinizadores.
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Un rincón cerca de la casa, con un banco y plantas en maceta
Un jardín en Villa la Angustura (Patagonia argentina). La luz del atardecer resalta la blancura de un campo de margaritas
Los jardines de luna son conocidos y populares desde la antigüedad en China y Japón (incluso siglo XI d.C.), donde se han registrado historias de terrazas o pabellones elevados desde donde se podía ir contemplando el movimiento del astro durante toda la noche. La sutil fragancia de las flores casi invisibles eran el entorno perfecto para la contemplación, la meditación y la poesía. Incluso la entrada a los jardines en las casas chinas de clase alta era una puerta circular, que simbolizaba la luna.
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| Puerta de la luna |
En Japón el arte de la creación de estos jardines se enriqueció con el uso de superficies de arena blanca.
En Occidente, en las décadas de 1920-1930 la popularidad de estos jardines creció ya que el color blanco puro, utilizado en solitario daba una sensación de elegancia y distinción. El concepto se extendió también al uso de la paleta monocromática para la decoración de los interiores. Como ejemplo de estos mágicos jardines se encuentra el White Garden de Sissinghurst Castle, diseñado y plantado por Vita Sackville-West (escritora británica, conocida también por su íntima amistad con la novelista Virginia Woolf) y su esposo, Harold Nicolson (diplomático). Está construido en un sector delimitado por muros o setos verdes. Las especies de flores son estrictamente blancas o con follajes grises o plateados. Este jardín se hizo muy famoso y ocasionó en su momento un furor por los moon gardens. Aquí van unas fotos tomadas de la red:
Jardines para disfrutar
¿Qué mejor solución para las personas que trabajan durante casi todas la horas de luz del día? Ciertamente llegar al hogar cuando ya es tarde para apreciar un bonito jardín es triste. En cambio saber que al abrir la puerta nos espera un jardín que justo en ese momento se prepara para lucir su mayor esplendor es una bienvenida deliciosa.
Hylocereus undatus
Cómo hacerlo:
Un jardín de luna puede armarse rápido con plantas en maceta. También se puede incorporar una fuente para sumar el sonido del agua corriendo o un móvil de cañas o tubos de metal para capturar la esencia del viento. Además se pueden usar otros elementos que se destaquen en la oscuridad, como rocas blancas, gravilla de color claro y esculturas.
Algunas especies que pueden plantarse:
-Jazmines de cualquier clase
-Alegrías del hogar blancas (Impatiens)
-Madreselva (Lonicera sp.)
-Viburnum
-Gaura lindheimeri
- Alelíes (Mattihola incana)
-Cactus
-Dondiego de noche (Mirabilis jalapa)
- Cedrón (Aloysia triphylla)
-Calas (Zantedeschia aethiopica)
-Menta
-Floripón (Datura arborea)
Es imprescindible armarse un banco o mejor aún, una colchoneta o manta que permita acostarse boca arriba a observar el cielo nocturno. También añade un poco de magia sumar fanales, velas o lámparas con luz suave.
Y si no contamos con un espacio para hacerlo ¿por qué no hacer cada tanto una salida nocturna para contemplar la luna y las estrellas en su esplendor? Puede ser un parque, la playa…o simplemente dejar la persiana abierta en una hermosa noche de luna llena, correr un poquito la cama más cerca de la ventana y dormirnos con sus rayos acariciándonos la frente!
¿Recuerdan alguna noche especial, con perfumes, flores o buena compañía bajo la luz de la luna?






