miércoles, 13 de junio de 2012

PLANTAS DE ANTAÑO


Como todavía mi jardín está en proceso de armarse pasamos tiempo diseñando y buscando las plantas que queremos en cada lugar. Y de tanto andar por los viveros comencé una lista de las plantas que es casi imposible hallar. ¿Son algunos híbridos nuevos? ¿Plantas procedentes de la última feria de la flor? No, son las plantas de toda la vida, las que crecían en los jardines de las abuelas, en los patios de las vecinas, en casas de amiguitos donde iba a jugar treinta años atrás…

Es casi imposible comprarlas, sólo las consigo como un favor, un gajo, una plantita que creció solita y su dueña me la regala, un rizoma que estuvo oculto por años bajo la hojarasca. Hace falta una buena dosis de perseverancia y unos cuantos amigos para rescatar estas plantas del olvido.

Por lo que estuvieron comentándome algunos viveristas han desaparecido por dictados de la moda, prejuicios o porque en su momento, al ser tan comunes, nadie las reproducía ni quería pagar un precio por ellas.

Una lista de las olvidadas:

Calas (Zantedeschia ethiopica): están volviendo a estar en uso, si bien no son  plantas totalmente de moda. Para mucha gente persiste el prejuicio de que son “flores de muertos”. Antaño se llevaban al cementerio, son flores grandes y vistosas que la gente tomaba de sus propios jardines. No son comunes y si se consiguen en viveros puede que sean variedades de tamaño delicado o tonos rosados. La vieja cala, la planta robusta y vigorosa, resistente a casi todo (salvo los caracoles) espera en algunos jardines antiguos. Mi casa estuvo abandonada unos años, antes de que la compráramos, tapado el jardín con árboles y malezas. Al despejar un poco y comenzar a regar han surgido calas provenientes de rizomas enormes, con aspecto de antiguos. Todavía estamos en etapa de rescate y recuperación, esperando que esta primavera nos llenen de flores.


Boina de vasco (Farfugium japonicum = Ligularia tussilaginea): otra ausente de los viveros, esta no la he encontrado nunca por aquí. Es una planta muy vistosa, con grandes hojas con forma de boina, muy resistente, con una bonita floración amarilla semejante a las margaritas (son de la misma familia). Además es una planta interesante para ubicar en áreas difíciles del jardín ya que es perenne y crece bien en la sombra. Era un ejemplar típico de la flora de los patios de antes, plantada en maceta o en tierra. Ahora estoy esperando que una señora conocida le pase a mi madre algún hijuelo. También veré de conseguir semillas de algunas plantas que crecen en un parque cercano y probaré si germinan.


Begonia de caña: una planta alta, con aspecto de un matorral de cañas, con hojas llamativas casi triangulares, de fondo verde y con manchitas plateadas en el haz. El envés de las hojas suele ser morado. Produce racimos de flores rosadas o rojas, con forma acorazonada. Fue una planta muy popular y la veo en muchos jardines, sin embargo, no se puede comprar.  La dueña de un vivero donde compro habitualmente me contó que hace un tiempo hizo unas plantas tomando esquejes de un ejemplar suyo y las llevó al predio de ventas. No vendió ni una y tuvo que llevárselas. No sabe qué fue de esas plantas y ya no tiene. La tengo en mi lista para conseguir. El plan es tocar el timbre de alguna casa donde la vea y pedir un esqueje en modalidad “cara dura”. ¡Ojalá no me saquen corriendo!


Helechos de jardín: salvo en viveros muy especializados, es difícil conseguir helechos resistentes para poner en los sectores sombreados y protegidos del jardín. Todavía se encuentra el Dryopteris filix-mas, pero poco más. Hace poco estuve en la búsqueda de algún otro (el que fuera) y solo por casualidad conseguí el Cyrtomium falcatum, de hojas muy duras, resistente a condiciones algo más ásperas que el común de los helechos. ¿De dónde vino? Crecía en la casa de una dueña de vivero, probablemente llegado como regalo de una amiga a su madre. Intentó reproducirlo varias veces sin éxito. Un día descubrió por casualidad que en el compartimiento de la bomba de la piscina, unas esporas habían germinado produciendo algunas plantitas. Sacó unas pocas y las puso en maceta. Por suerte vio que me interesaban y ¡me regaló uno de estos bebés!


Monstera (Monstera deliciosa): una gigante del jardín. Una belleza de hojas exuberantes y divididas, dan un ambiente tropical inconfundible. Crecen apoyadas contra muros, generan largas raíces adventicias con las que se agarran. En verano producen sus inflorescencias rodeadas por una vaina con la textura similar al cuero. Son perennes e ideales para zonas de sombra o semisombra (el sol quema sus hojas y se ponen amarillas). Esta superplanta crece también en lugares donde fue plantada hace mucho tiempo. Antes se usaba como planta de interior también. Es difícil de encontrar en viveros. Por ahora no la busco porque disfruto de la planta de mi vecina, que se asoma por el tapial.



Todas estas plantas crecen muy bien en mi zona, son resistentes a plagas y se adaptan a nuestras condiciones climáticas. Por eso mismo estoy tratando de conseguirlas y ver si las comparto con algún otro aficionado al que le interesen. Probablemente ustedes conozcan más plantas, que me sirvan aquí o tal vez para alguien que lea desde un lugar muy lejos. ¿Tienen alguna experiencia o conocen más de otra de estas plantas casi olvidadas?

9 comentarios:

  1. ¡Me encantan! ¿Sabías que el día de mi boda mi ramo estaba compuesto por sencillas calas? Me parecen una flores muy puras y hermosas, con una pincelada mágica, casi como si de su interior apirulado fuese a surgir en cualquier momento un hadita de los bosques. Tampoco son fáciles de conseguir en viveros. En mi jardín brotaron de forma espontánea y yo he respetado completamente su crecimiento. Ahora mismo han repoblado ellas por sí solas y están espléndidas.

    También la begonia de caña y la monstera son muy típicas de esta zona, aunque particularmente no cuento con ellas en mi jardín. La monstera es muy común en los grandes jardines.

    Yo soy mucho de arbustos y por eso un jardín sin su mata de boj, sin su planta de leiland o sin su thuja azulada no son nada. Me encantan estas gordas que a pesar de no tener flor continúan orondas todo el año.

    PD. Te agradecería, si lo deseas, que te pusieras en contacto conmigo a través de mi mail, pues estoy realizando cambios virtuales y no me gustaría perderte de vista ;)

    Un besito

    akashabowman@hotmail.es

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  2. Siempre me voy imaginando tu jardín y debe ser un lugar encantador! Así que te gustan también las calas? Y las tienes salvajes como yo!
    Ya mismo te escribo, te confieso que igual ya estaba por hacerlo!
    Un beso, amiga!

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  3. Hola Paula, he visto algunas de las plantas en el jardín de mi abuelita, pero no sabía como se llamaban, sobre todo las calas. Lo malo es que se ensucian de polvo super rápido. Luego hay que estar limpiando con un trapito. Ahora mi abuelita está sembrando culantro, para no ir a comprar al mercado supongo. :)
    Besos!

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  4. Ah, Pilar, que detallistas y cuidadosas! A las plantas les hace bien en este caso retirar el polvo, facilita que les llegue bien la luz...Deben estar muy agradecidas!
    Mmm no hay nada como unas hierbas aromáticas en casa, todo tiene mejor sabor. Éxitos en el cultivo!!!!
    Besos!

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  5. Querida Paula,
    Aunque me encantan las plantas, no sé qué les hago que se me mueren enseguida. Un amigo me regaló una orquídea blanca y la maté en pocos meses, snif...
    Por cierto, mi próxima novela versará sobre plantas venenosas, jeje.
    Besos.

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    1. Jejeje, no te preocupes, para que tus plantas sobrevivan deberías contarles tus historias! No me puedo creer que tu próxima novela sea sobre eso! Que interesante! Me encantan las plantas venenosas....uy que bueno se pondrá esto! ya la estoy esperando!!!!
      Un beso!

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  6. Hola querida Paula, ya tenía ganas de ver cosas tuyas, muy interesante esta entrada.
    Cambian un poco las cosas quizá por estar en otras latitudes, pero sí es cierto que hay plantas que si no te las pasa la vecina o la mamá no las consigues...
    La cala la conozco bien, en casa había y me gustaba mucho su delicadeza y sus grandes hojas verdes, aquí se oía un dichoy es que en la casa donde hay calas las hijas se quedan solteras, juaaa juaaa, ya ves en mí no se cumplió.

    La Montsera no entra dentro de mis posibilidades, es demasido grande, aquí la llaman también "costilla de Adán".

    Y dices de alguna planta olvidada, eso quizá sea experiencia particular de cada uno, pero cuando pequeña veía yo más y se pasaban hijuelos de la Tradescantia albiflora y ahora no me parece que veo casi, quizá algo más de la variegata o la morada con flor rosa que no se su nombre o la zebrina.
    Besicos amiga

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  7. Mmm Rosa, me había olvidado de las Tradescantias y Zebrinas, suerte que ellas siempre brotan vaya a saber saliendo de dónde! En casa salieron así, como de la nada. Pero es cierto que tampoco las he visto que se vendan.
    ¡Vivan las calas y a regalarselas a las hijas, que no pasa nada!
    Que lindo nombre para la Monstera, no lo recordaba!
    Besos!!!!

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  8. Hola Pauli, hace tiempo escribiste la entrada pero yo recién llego :), qué lindas que son estas plantitas que nos muestras, las calas son flores muy interesantes porque son diferentes, tienen su propia personalidad. Las he visto blancas y también de algunos colores, y las hojitas son preciosas.
    La begonia me parece conocida, creo que por aquí hay todavía.
    Me hiciste recordar una planta hermosa que por mi región ahora ya casi no se ve y recuerdo que mi abuela las tenía. Yo los conozco como corazones heridos pero creo que se llaman Caladios o Caladium, me encantan y ahora mi mamá está intentando que salga un retoñito.
    Un gusto pasar por aquí.
    Besos!
    Jazmín.

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