En estos días estoy aprendiendo un poco más sobre historia de los jardines y su diseño. Y me han llamado la atención algunos datos sobre los jardines que prosperaron durante la época Victoriana, especialmente en Gran Bretaña y América del Norte. Así que le dedico esta entrada a unos jardines ajenos, algunos de ellos anónimos y tal vez otro día sigamos con otro poquito de historia.
Este período es llamado así porque coincide más o menos con el largo reinado de Victoria de Inglaterra, entre los años 1837 y 1901. Fue una época marcada por la expansión y predominio del Imperio Británico en el mundo y por los adelantos tecnológicos dentro mismo del país. Los cambios en la manera de producir, el inicio y apogeo de las grandes industrias y la migración masiva de las personas hacia las ciudades estuvieron acompañados por severos conflictos.
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Planes de expansión económica y colonial |
La prosperidad de esa nación tuvo como contracara la pobreza de los trabajadores, la disconformidad social y la hipocresía para ocultar los problemas de todo tipo.
Por otro lado, en las clases acomodadas o la creciente clase media, el bienestar se incrementó. La vida pública era en su enorme mayoría ejercida por los hombres, mientras las mujeres quedaron relegadas a la intimidad del hogar.
El gusto de la época tendió hacia lo nuevo, lo extravagante, lo maravilloso. Los viajes y la expansión del Imperio trajeron novedades de todo tipo: creencias pseudorreligiosas, nuevos materiales, plantas y animales exóticos, momias egipcias, modas orientales en el vestir…una fuente inagotable para alimentar una imaginación febril.
En los jardines, como en otros ámbitos, se buscó desesperadamente la creación de efectos, desechando los valores de moderación que habían estado de moda hasta entonces.
Se hicieron comunes en los parques de las grandes casas señoriales los jardines de roca, imitando los jardines alpinos de Suiza. Algunos, de aspecto natural, lograron bellos efectos, pero ante la falta de rocas para armarlos, otros recurrieron a restos de porcelana, conchas, pedazos de ladrillo, estatuas quebradas y cuanto material duro cayera en sus manos. Para homogeneizar el amasijo, a veces recubrían todo con alguna clase de cemento y lo pintaban con colores y vetas simulando rocas.
El delirio creativo produjo también desbordantes fuentes y cascadas, adornadas con profusión de faunos y cupidos. Surgieron templetes de estilo romano o egipcio o pequeñas pagodas con dragones utilizados como cenador o miradores. Se utilizó el boj y el tejo podados formando obeliscos y columnas.
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Pabellón en forma de pagoda |
Se hizo característica la plantación de flores en macizos, o sea agrupadas creando formas geométricas sobre el suelo, en general circulares u ovales.
El gusto de la época prefería los colores fuertes, usados en contrastes. La introducción de especies exóticas hizo furor, aunque a veces por su falta de aclimatación tuvieran que ser extraídas de la tierra y conservadas en invernaderos durante la época fría. En las salas se introdujeron también las exóticas, especialmente las de gran porte, como
Ficus y
Yuccas. Se crearon infinidad de asociaciones de jardinería y se publicaron libros y folletos. En cada pueblo o ciudad surgieron los concursos de jardinería y de arreglos florales.
Los jardines eran de muy alto mantenimiento según nuestros estándares actuales. Había que podar, trasplantar infinidad de anuales, incluso en algunas casas mayores tenían personal contratado para recorrer el jardín cada día y retirar las orugas y otros bichos y arrancar las malezas. La mayoría eran mujeres sin calificación para otros trabajos, que quedaban en la escala más baja del personal.
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Mujer encargada de plagas y malezas |
Las expediciones botánicas recolectaron especies en Sudamérica, Asia, Oceanía y África y luego fueron aclimatadas. Gracias a su difusión en este período hoy un sinnúmero de plantas son conocidas y utilizadas.
Es curioso que se desterraran de los jardines las plantas muy aromáticas, pues se creía que la fuerza de sus emanaciones debilitaba a los organismos, especialmente los de criaturas más sensibles y débiles, como los enfermos y las mujeres… Así, estas plantas se recluyeron en los invernaderos donde solo los caballeros podían entrar a admirarlas sin sentir su "influjo pernicioso".
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Invernadero |
Además se inició la costumbre masiva de poner flores como adorno en las casas, aunque se las sacaba de los aposentos por la noche, para evitar su influencia nociva.Las damas tenían dentro de los quehaceres a su cargo el arreglo de las flores. Se convirtió en una arte de tal magnitud que se consiguieron arreglos increíbles, muy bellos y de gran envergadura, de elaboración compleja.
Algunas damas emprendedoras se arremangaron y emprendieron verdaderas tareas pesadas de jardinería, como cavar y plantar. Sin embargo la moda no las favorecía, pues no podían ponerse ropa demasiado cómoda o indecorosa. La mayor concesión era usar un delantal, una blusa de color oscuro y guantes. Además era necesario resguardar la cara, las manos y las muñecas de los rayos del sol para no aruinar la tez páilda tan en boga.
Para los que tenían medios más limitados, tal vez un pequeño jardín al frente y un jardincillo detrás también se extendió al amor por la jardinería. Los hombres se dedicaron principalmente a atender el huerto y las señoras cultivaban flores, se pasaban gajos y consejos entre vecinas.
Para la masa de asalariados pobres e indigentes en general se pensaron parques públicos, donde el disfrute de las flores mantuviera los ánimos altos y alejara la tentación de la delincuencia.
A pesar de que en este breve comentario he resaltado algunos hechos divertidos o curiosos, lo cierto es que este tipo de jardín nos ha dejado muchos elementos como herencia. La plantación en forma agrupada, interesantes combinaciones de color y el uso de plantas provenientes de lugares que nos son remotos son algunos ejemplos de ello. Además, la majestuosidad de uno de aquellos jardines debió ser algo digno de contemplar. En fin, el mayor de los respetos para quienes innovaron, mejoraron técnicas o simplemente transpiraron lo suyo elaborando y manteniendo estos jardines.
Como última curiosidad, ¿saben dónde florecieron por primera vez las plantas de
Victoria amazonica fuera de América del Sur?
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Victoria amazonica |
Estas plantas fueron traídas como semillas en una expedición, recalaron primero en los jardines de Kew, donde tardaron 10 años en hacerlas germinar y al año siguiente florecieron por primera vez fuera de su ambiente original en una residencia privada… Pues en los magníficos jardines de Chatsworth, que fue la locación elegida para representar a Pemberley en la película Orgullo y Prejuicio de 2005.
La verdad es que disfruté mucho investigando para esta entrada, espero que les guste y viajemos un poco al pasado, ¡con la imaginación, claro!